¿Te has sentido alguna vez cuestionada o con dudas acerca de dónde debería dormir tu bebé?

¿Sabías que un porcentaje muy importante de familias mienten a sus pediatras acerca de dónde duermen sus hijos?

¿Y que, en muchísimos casos, aunque las familias opten por el sueño del bebé en solitario, acaban colechando a lo largo de las horas nocturnas?

Los bebés de nuestra especie necesitan el contacto físico. Dormir junto a sus madres presenta muchísimos beneficios para su salud y su desarrollo además de favorecer claramente la lactancia materna.

En el colecho se produce una sincronización en el comportamiento, la respiración, el patrón de sueño y fisiología de la madre y el bebé mediante estímulos y una comunicación inconsciente que se produce entre ellos mientras duermen entrelazados.

Es importante que los profesionales entendamos que el colecho no es una moda sino un comportamiento que nos ha acompañado millones de años como humanos según como nos explica la antropología. Entenderlo, aceptarlo e incluso promoverlo, facilita que podamos dar unas recomendaciones para que el colecho se produzca de forma segura.

Estos son los factores que hacen que el sueño infantil sea seguro durante los primeros meses de vida:

  • Poner a los bebés en posición supina (boca arriba)
  • La lactancia materna es un factor protector del síndrome de muerte súbita del lactante.
  • Presencia de la madre y/o el padre (si no es en la misma superficie, al menos en la misma habitación los primeros meses)
  • Embarazo y ambiente postnatal libres de tabaco.
  • Si hay otros hijos, no deben colechar con el bebé.
  • Si se colecha de forma habitual, es más seguro poner el colchón directamente en el suelo en el centro de la habitación (evitando alturas, espacios que se puedan formar entre la cama y la pared y también otros elementos accesorios como mesillas de noche u otros muebles)
  • Evitar el colecho en sofás, sillas reclinables, camas de agua, o sillones.
  • Ninguno de los adultos que comparten la cama con el bebé deben tomar medicamentos que incrementen el sueño, drogas o alcohol.
  • Evitar edredones y almohadones de gran tamaño. El bebé no debe estar abrigado en exceso.
  • Si ambos progenitores comparten la cama, ambos deben ser responsables del control y del bienestar del bebé.
  • En caso de bebés alimentados con leche de fórmula o si hay tabaquismo, es preferible que el bebé duerma en una superficie separada, en su cunita, aunque junto a la cama de los padres.

Si tienes dudas sobre este tema, el sueño infantil o la lactancia materna, ¡no dudes en consultarnos!