Método Denver en la intervención temprana en TEA

 

 

En Món Pediàtric recibimos con frecuencia a familias que acuden con dudas, preocupaciones y, sobre todo, con muchas ganas de ayudar a sus hijos e hijas. Algunos de estos peques tienen diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA) o están en proceso de valoración. A veces son niños o niñas muy pequeños, algunos aún no verbales, que muestran dificultades en la comunicación, la interacción social o el juego.

Ante estas situaciones, uno de los enfoques más reconocidos y validados científicamente es el Modelo Denver de Atención Temprana (Early Start Denver Model, ESDM).

¿Qué es el Método Denver?

El ESDM es una intervención temprana pensada para niños y niñas con TEA entre los 12 y los 48 meses, aunque puede aplicarse también más allá de esa edad. Fue desarrollado por Sally Rogers y Geraldine Dawson (Dawson et al., 2010), y combina dos pilares:

• Terapia conductual basada en la evidencia o Applied Behavior Analysis (ABA)
• Aprendizaje naturalista y juego

A diferencia de intervenciones más rígidas o estructuradas, el Método Denver se centra en aprovechar los momentos cotidianos y el juego compartido para fomentar el desarrollo del lenguaje, la comunicación, la imitación, la atención conjunta y las habilidades sociales.
El adulto (ya sean los padres, el terapeuta o el educador) se convierte en su compañero de juego, ajustándose al nivel del niño y buscando siempre que la interacción sea significativa y motivadora.

¿Cómo lo trabajamos en consulta?

Hace poco se trabajó en consulta con un peque de tres años, no verbal, que al inicio mostraba muy poco interés en el juego compartido. Durante las primeras sesiones apenas establecía contacto visual, se giraba o prefería mantenerse apartado, y crear un vínculo con él resultaba muy difícil. Tras varias sesiones, fuimos explorando qué juegos despertaban su curiosidad y se utilizaron como herramienta para fomentar la comunicación no verbal.

Este es un claro ejemplo de cómo el Método Denver sirvió de guía: cada actividad se transformó en una oportunidad de aprendizaje, trabajando aspectos como:
La interacción social: no se continuaba el juego hasta que el niño buscaba al adulto a través de la mirada, un gesto o una señal hacia el objeto.
La comunicación: se iban incorporando gestos sencillos, como abrir las manos para pedir “más”, señalar, o acompañar la acción con sonidos simples, favoreciendo así la intención comunicativa.
La imitación: se proponían pequeñas acciones para que el niño intentara copiarlas, como soplar burbujas, encajar una pieza o hacer rodar un coche.
Lo que empezó como un momento de diversión se convirtió en una rutina de aprendizaje: el niño no solo disfrutaba, sino que empezó a buscar al adulto para compartir la actividad.

¿Por qué es tan importante este método?

1. Se adapta a cada niño: no se trata de forzar aprendizajes, sino de aprovechar lo que motiva al niño o niña.
2. Implica a la familia: los padres reciben pautas para integrar estrategias en la vida diaria.
3. Está respaldado científicamente: diversos estudios han demostrado mejoras en comunicación, habilidades sociales y cognitivas.
4. Genera vínculos positivos: el niño o niña aprende en un contexto de afecto y juego, donde se siente comprendido.

Cada niño o niña que llega a consulta es único y única, y el Método Denver nos ayuda a conectar con su mundo y acompañar cada pequeño avance. Una palabra nueva, una mirada sostenida o un gesto compartido pueden marcar una gran diferencia en su desarrollo. Apostamos por intervenciones tempranas y basadas en la evidencia, porque sabemos que cada paso, por pequeño que parezca, es enorme para el niño y su familia.

 

Artículo de Sarah Mills, psicóloga infanto-juvenil